jueves, septiembre 11, 2014

HISTORIA DE HOTELES DE VALLADOLID

Los hoteles de Valladolid siempre hantenido fama de ser muy elegantes, al mismo tiempo se decía de ellos que combinaban las virtudes de la austeridad y del ahorro con la de  la elegancia y la discrección, han sido siempre muy famosos los hoteles de Valladolid principalmente el Conde Ansúrez, quiero un hotel grande y espacioso cómo ese y con aspecto muy señorial y español, no con la marca multinacional clacada, quiero uno cómo ese, cómo ese aquí, en donde se hospedaron ateletas cómo Corbalán y Sabonis, Toreros como El Cordobés, donde se hospedaban novilleros, picadores, baloncestitas, futbolistas, toreros de todas las comarcas de España y que tenía a bien ser uno de los más lujosos del país y sin embargo ese hotel que estaba situado en lo que antiguamente era los aledaños del Paseo de Zorrilla y más concretamente ni lo que se puede denominar como centro o Plaza de Zorrilla pues cuento que ahí había un hotel en Valladolid hace mucho tiempo que tenía fama de ser dentro de la austeridad castellana qué presentadora de los más elegantes del país.

Hay muchos hoteles Valladolid, muchos hostales Valladolid y para alojarse un hotel Valladolid hostal Valladolid es lo mejor si queremos tener solar para contruir y solaz para decsnasar, reparo de fachadas y reparo de sueño en descanso y descanso después de un arduo viaje tras un largo camino.
Puede hacerse trecho simple una vez que repose la espalda sobre los fríos lechos en Samaná cómo en Valladolid 2, el futuro,  en los que dormiremos dentro como unas fierecillas no domadas que a fuerza de tener en su imaginación más tiempo del requerido para tocar la realidad, hemos realizado viaje sin número de viajes y viajes sin número par al final descansar regresando al hogar descansar en un hotel Valladolid, hostal Valladolid y reposar en un hotel Valladolid hostal Valladolid pues todos los hoteles de Valladolid son elegantes y al mismo tiempo austeros y se han decorado muchas veces siguiendo los patrones nórdicos y otras tantas como los edificios que hubo en otro tiempo en Valladolid y que eran renacentistas y que de alguna forma esa impronta fría y magnánima ha quedado no sólo en la piedra sino en las mentes de los decoradores y gente de la construcción que ha confeccionado para luego unos grandes emporios urbanísticos en los que ahora nos vemos metidos, nunca mejor dicho.

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